Juventud: Divino tesoro

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Desde que el hombre es hombre, ha intentado resguardar su juventud por medio de todos los métodos imaginables…

El deseo de la “eterna primavera”, de una juventud y lozanía vital sin límites – vinculado tanto al anhelo utópico de inmortalidad, como al de alcanzar la belleza y la perfección-, ha sido el móvil que llevó al hombre a realizar grandes descubrimientos, y a lograr importantísimos avances en la ciencia y en la tecnología…

Cuenta la leyenda que Juan Ponce de León, el ilustre explorador español, llegó a América motivado por la búsqueda de la fuente de la eterna juventud. Estando en Puerto Rico, y alentado por el mito circulante entre los nativos, emprendió una importantísima  expedición para hallar dicha fuente. No la encontró, por supuesto,  descubriendo, en cambio el actual estado de Florida.

Hoy en día, la medicina ha encontrado la solución para aplacar o postergar achaques y patologías que antes sucedían a una edad temprana…

Y no sólo de salud estamos hablando, ya que en las últimas décadas es impresionante la cantidad de avances científicos que se han realizado para mejorar la estética.

Ya sea para eliminar defectos o imperfecciones de nacimiento, o sea para retrotraer la piel o el cuerpo  a edades juveniles…

Para mejorar el aspecto, en fin, de todo lo que es visible en el cuerpo humano: cuerpo, rostro, cabello, dientes…

Hasta hace unas décadas, quien quería volver más joven su rostro sin seguir largos tratamientos, debía someterse a una de las pocas alternativas usuales en ese entonces: el lifting quirúrgico.

No es pecado, pero…

Además de ser un procedimiento costoso monetariamente para quienes deciden todavía,  someterse a él, las consecuencias  muchas veces resultan decepcionantes: se borran las arrugas pero los rasgos quedan demasiado estirados, deformados, lejos de ser bellos.

Por otro lado, como toda cirugía estética, conlleva riesgos que comprometen la vida.

En España, el país de la unión europea donde más intervenciones de este tipo se realizan, han muerto como mínimo, desde el año 1989, doce personas, por cirugías estéticas fallidas.

Trataremos aquí acerca de dos alternativas en boga en nuestro siglo XXI para embellecer los rasgos: la aplicación de botox y la aplicación de colágeno.

Con resultados efectivos e inmediatos, ambas son  de mínimo, casi nulo riesgo, y además bastante accesibles si se las compara con otras intervenciones.

En los siguientes apartados nos explayaremos al respecto de cada una de las sustancias y de la manera que se aprovechan en beneficio de la belleza.